Directorio y Aliados de la Alianza

Portavoz Solidaria

Por Camile Roldán Soto / end.croldan@elnuevodia.com

Un día, el hijo menor de Aimée Cora Amaro dejó de besarla. El pequeño José Andrés González Cora tendría entonces dos años y comenzaba a exhibir señales de autismo.

Para Aimée, el dolor fue profundo, pero no se permitió sentarse a llorar. Tenía que actuar. Informarse. Buscar la ayuda que su hijo necesitaba. Sabía que cada minuto contaba.

Fueron meses de tensión y frustración que llegaron al límite tras recibir un trato “no muy cortés” durante una visita al Departamento de Educación (DE). Lloró todo el trayecto desde la oficina regional de la agencia en Caguas hasta su antiguo trabajo en una emisora radial en San Juan, donde mantenía un programa con Sunshine Logroño.

Fue entonces cuando, a modo de desahogo, a través del micrófono de la estación le comunicó al país su situación, sin imaginar jamás que a partir de ese día se convertiría en un pilar de la lucha contra el autismo y en apoyo de cientos de familias que en medio de diagnósticos médicos, búsqueda de información y mucha confusión buscan cualquier remedio para ayudar a sus hijos con la condición.

Una cosa llevó a la otra y Aimée, junto a una entrañable amiga que también tiene un hijo autista, fundó la Alianza de Autismo y Desórdenes Relacionados.

En sólo cinco años, la organización ha realizado marchas, orientaciones, cabildeos en la legislatura y el DE con el fin de mejorar los servicios a la población de niños autistas.

Aimée se hizo experta en el tema del autismo y, a pesar de que a través de los años su hijo prácticamente no tiene señales de la condición, se mantiene tan activa en la organización como el primer día.

“Como mujer, madre, ciudadana, siento que es mi deber ayudar a otras familias. Si yo pude tener unos logros (con mi hijo) quiero que otra gente también los pueda tener porque lo que tú recibes tienes que darlo de vuelta”, afirma con convicción la también madre de Andrés Manuel, de 12 años.

Con orgullo y una enorme sonrisa, cuenta que lo más que alegra su vida en este momento, además del notable progreso de José Andrés, es tener decenas de “hijos postizos” a cuyas familias ha podido ofrecer inspiración y consejo.

Aimée ya no imagina su vida sin ellos. Les agradece por confirmarle día a día el valor incalculable de la solidaridad.

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